¿Cuánto hablas en un día?

Los hábitos diarios nos facilitan las acciones. No tenemos que esforzarnos en tomar decisiones que se repiten cada día. Incorporamos esa conducta a nuestro quehacer rutinario. Si hablas mucho, tus habilidades de comunicación oral estarán “en forma”, en cuyo caso debes chequear si tus hábitos son saludables o no. Si fruto de lo que hablas te cansas, por ejemplo, tendrás que corregir algo, pues es indicador de que no lo haces de manera eficiente.

Si hablas poco, estarás en una zona de confort tan sólida, de incomunicación, que salir te costará un esfuerzo. Tu silencio tiene, entre otras implicaciones, la falta de “puesta en juego” de tu voz en el ejercicio de las relaciones sociales. La voz es portadora de mucha más información que un mensaje de wassap con emoticono. La decisión de hablar a viva voz, implica mucho más.

Consciente o insconcientemente, sólo tu sabrás qué nivel de esfuerzo estarás dispuesto a asumir, y con ello las consecuencias a corto y largo plazo sobre tu propia salud.

En el ámbito profesional, artístico y no artístico, acurrirá lo mismo, solo que con mayor trascendencia para el desempeño del oficio en cuestión.

Un vocal coach, te acompaña en el reconocimiento y exploración de las habilidades que tienes y te ayuda en el camino de mejora. Menos esfuerzo y fácil, son dos premisas con las que yo trabajo. Hablar bien o cantar, sí se puede, mejorar también.

Palabra de Faladoriña!

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